La que sigue es una columna que publica hoy el escritor y periodista Mempo Giardinelli en la contratapa del diario Página 12.
De golpes, Carmonas y tiros por la culata
¿Qué nos dirán ahora a los que desde hace cuatro meses hablamos de golpe y alertamos sobre el peligro que corre nuestra democracia?
Porque ahora está más claro que nunca: este conflicto no es por las retenciones, ni por una ley, ni por “el campo”, sino por el modelo económico y el poder político.
Hace más de cien días, los que hablábamos de golpe éramos considerados poco menos que locos. Muy bien, no hablemos más de golpe. Pero miren alrededor. Aquí lo que se juega es la democracia. Si gana el No en el Senado y retornan los monstruos del pasado –hoy nucleados con inesperada astucia por la Sociedad Rural, una Federación Agraria que traicionó su historia gracias al señor Buzzi y un movimiento protofascista de pseudo autoconvocados liderado por el actual favorito de los medios del sistema conservador, el señor De Angeli–, pobrecito nuestro país.
Si ganan en el Senado van a pedir la renuncia de CFK. Quizá no al día siguiente, pero seguirán esmerilando al Gobierno hasta que, acaso, caiga.
Y si pierden y sale la ley como está, van a patotear a la Corte Suprema como hicieron con gobernadores, intendentes, diputados y senadores. Y no nos extrañemos si en algún momento son capaces de llamar a una huelga general para “carmonizar” a la República, llevándonos a una venezolanización, pero no porque los K sean como Hugo Chávez sino porque alrededor de la SRA se nuclea lo que ya puede ser considerado el Carmonismo Argentino. Sólo faltará ver entonces quién será el Pedro Carmona vernáculo.
Con ellos, detrás de ellos, desgraciadamente, hay mucha gente honesta y trabajadora, de buenas intenciones, pero fanatizada contra los K, soliviantados todos por los medios que difunden los apocalípticos discursos de Carrió, los Rodríguez Saá, Duhalde, De la Sota, Cecilia Pando, Schiaretti, el coronel Reimundes, Reutemann, la peor izquierda insurreccional y oportunista, el Partido Socialista nuevamente dividido y –para completar el cuadro– los restos de un radicalismo que desdichadamente perdió la brújula política. Porque hoy los radicales deberían estar críticamente del lado de las instituciones, como lo estuvo hace dos décadas Cafiero al lado de Alfonsín cuando los ataques carapintadas. Y no del lado de la destitución neogolpista, como en los peores capítulos de la historia de la UCR.
Es claro que no es políticamente correcto hablar de golpe, pero esto se le parece demasiado. Ni militar, ni de mercado, como tantas otras veces, éste sería un golpe de Estado de nuevo cuño, de accionar inédito, mediáticamente estimulado y con la misma ideología reaccionaria y neoliberal que ya padecimos.
Por eso, todas las concesiones que hizo CFK en estos meses ya no interesan. Lo que quieren es otro gobierno, uno que retroceda 15 años y restituya el modelo neoliberal del menemismo. E incluso muchos –aunque no lo confiesen– preferirían el autoritarismo de 30 años atrás.
Nada de eso quieren las grandes mayorías argentinas, y en particular el pobrerío nacional, que es el convidado de piedra de esta crisis miserable.
Se equivoca Lilita Carrió cuando dice que en contra de la ley que votará el Senado está “el 70 por ciento de nuestra sociedad”. Ese disparate deviene de que no conoce el interior del país y ahora se rodea sólo de la paquetería porteña. Pero más yerra cuando dice que “estamos en manos de un gobierno profundamente autoritario”, porque si hay algo de lo que no se puede acusar a los K es de autoritarismo. ¿Cuál? No ha habido represión en cinco años, ni un solo muerto en piquetes y manifestaciones políticas. Hay, y está a la vista, una libertad de prensa como jamás hubo en la Argentina. Se pusieron en marcha juicios ejemplares que antes se negaban. Se garantizó la expresión de todas y cada una de las protestas callejeras, en todo el país. Y CFK casi no firmó decretos de necesidad y urgencia. ¿De qué autoritarismo habla Lilita? No puedo creer que se haya olvidado del de Menem, o el de su ex correligionario De la Rúa.
No integro la llamada Carta Abierta, pero comparto muchas de sus posiciones. Yo también defiendo en este momento al gobierno K, a pesar de sus innumerables torpezas, de sus incongruencias, de su vocación de suicidio comunicacional, de sus permanentes metidas de pata, de sus necedades y falta de transparencia, y a pesar incluso de figuras irritantes como los señores Moreno, Jaime, D’Elía o De Vido, entre otros.
El fondo de la cuestión es que los patrones rurales y la oposición resucitada no vienen a derogar la 125; vienen por el gobierno que los votos no les dieron en diciembre pasado. Y que no les dan jamás, de hecho, y ésa es la razón única y profunda por la cual siempre acaban promoviendo golpes de Estado. Pero como el mote de golpistas no les gusta, la bestia negra del agrarismo dice que el golpe “es una invención de los K porque no saben cómo gobernar”. Sería gracioso si no fuese un argumento tan cretino y mentiroso.
Es hora de dejar de lado frivolidades como la indumentaria o el estilo de CFK, el gobierno dual o la injerencia del “ex presidente en funciones”, como machaca diariamente desde hace meses el dirigente periodístico Nelson Castro. Todo eso es distractivo, provocador y necio. Lo que hay que discutir es cómo mejorar el presente de un gobierno también necio y encima atontado, y cómo evitar que la República Argentina padezca otro gobierno neoliberal si cae Cristina –digo, es un decir, si cae– que nos retrotraiga a las políticas neoliberales de los ’90, como bien escribió ayer Eduardo Aliverti.
Eso es lo que ocultan los rentistas del agro, y eso es lo que perjudicará y condenará a la inmensa mayoría de los bienintencionados que esta tarde probablemente estén en el acto de Palermo. Ciegos, no ven que mientras la democracia sigue en riesgo, si se cambia este gobierno a muchos de ellos les va a salir el tiro por la culata por apoyar a sus verdugos. Como pasó tantas veces; la última, en marzo de 1976.
martes, 15 de julio de 2008
NOTICIA DE ULTIMO MOMENTO!!!
Manifestantes que arribaban esta mañana al acto en el Monumento a los Españoles comenzaron a desconcentrarse y abandonaban presurosos el lugar tras escuchar las declaraciones que Elisa Carrió hizo momentos antes a varias radios porteñas.
La jefa de la Coalición Cívica dijo: "No tenga dudas nadie en la Argentina que le pondré el cuerpo a la marcha".
La jefa de la Coalición Cívica dijo: "No tenga dudas nadie en la Argentina que le pondré el cuerpo a la marcha".
lunes, 14 de julio de 2008
¡¡¡NO A LA MINA DE URANIO EN LA QUEBRADA DE HUMAHUACA!!!
Gente del blog:
La que sigue abajo es una carta que nos envió la colega y amiga Gabriela Tijman desde Tilcara. Creemos que vale la pena poner el gancho para que se vayan estos tipos de ahí.
Para adherir a la protesta, se ruega enviar mail con nombre y apellido, DNI y lugar de residencia a candombe@yahoo.com
"Amigos:
En Tilcara se abrieron dos listas para juntar firmas en contra de la mina de uranio. Una de ellas, integrada por habitantes de la región. Otra, especialmente dirigida a los turistas, que por estos días están llegando por las vacaciones de invierno.
Como sabemos que contamos con el apoyo de mucha gente que está lejos, iniciamos aquí una ronda para recibir adhesiones vía correo electrónico.
Por favor, incluir nombre y apellido, DNI y lugar donde viven.
Si qiueren algo de información, pueden ingresar a www.mineria.quebradaypuna.com
Mil gracias!"
La que sigue abajo es una carta que nos envió la colega y amiga Gabriela Tijman desde Tilcara. Creemos que vale la pena poner el gancho para que se vayan estos tipos de ahí.
Para adherir a la protesta, se ruega enviar mail con nombre y apellido, DNI y lugar de residencia a candombe@yahoo.com
"Amigos:
En Tilcara se abrieron dos listas para juntar firmas en contra de la mina de uranio. Una de ellas, integrada por habitantes de la región. Otra, especialmente dirigida a los turistas, que por estos días están llegando por las vacaciones de invierno.
Como sabemos que contamos con el apoyo de mucha gente que está lejos, iniciamos aquí una ronda para recibir adhesiones vía correo electrónico.
Por favor, incluir nombre y apellido, DNI y lugar donde viven.
Si qiueren algo de información, pueden ingresar a www.mineria.quebradaypuna.com
Mil gracias!"
EL FILOSOFO WENCESLAO TRAE NOTICIAS DE LOS MEDIOS
"El periodista Nelson Castro dirigirá una revista que será de publicación menstrual".
Información suministrada por el filósofo y obispo catamarqueño Wenceslao Villafañe Espinosa.
Información suministrada por el filósofo y obispo catamarqueño Wenceslao Villafañe Espinosa.
FRASE DEL DIA
"Nosotros no nos vamos a dejar aplastar jamás por la bosta oligárquica y traidora de los vendepatria que han explotado a la clase trabajadora; porque nosotros no nos vamos a dejar explotar jamás por los que, vendidos por cuatro monedas, sirven a sus amos de las metrópolis extranjeras y entregan al pueblo de su patria con la misma tranquilidad con que han vendido el país y sus conciencias".
Eva Perón
Eva Perón
ESTOS TIPOS QUE VEN GOLPISTAS POR TODOS LADOS
Nota publicada ayer por el perdiodista Joaquín Morales Solá en el diario La Nación. En el texto, el analista político que desayunaba en Tucumán con el general Antonio Bussi tranquiliza a la sociedad y deja de lado cualquier posibilidad de golpe de Estado.
La paz social en la Argentina está en vilo
El peronismo es un remolino de sublevaciones al líder. Ningún otro jefe formal del justicialismo perdió tanto poder en tan poco tiempo. Un peronismo clásico, que aspiró siempre a ser homologado por otros partidos del mundo, se está levantando en distritos cruciales del país. Kirchner terminó rodeado por Guillermo Moreno, Luis D Elía y Ricardo Jaime, hombres que son como petardos que estallan bajo las faldas de la clase media.
Una división dramática entre sectores sociales y una ofensiva de empujones y patadas sobre empresas extranjeras, está dejando al kirchnerismo demasiado cerca del chavismo venezolano. Acorralado por la dinámica de la crisis y por la mezquindad de las encuestas, apareció un Kirchner callejero, intimidatorio y rupturista. Lo fue antes, pero en una versión más suave, casi teatral, comparado con las duras constataciones de los días recientes. Su estrategia de empujar sin detenerse ya provocó una implosión del kirchnerismo en Santa Cruz, que expulsó de Río Gallegos al matrimonio presidencial para encerrarlo en la aislada exclusividad de El Calafate. ¿Cuánto hay de esa tendencia al aislamiento del liderazgo en la actual crisis argentina?
No se pueden llevar malas noticias . Un funcionario fue aleccionado de esa manera por otro kirchnerista disciplinado cuando aquél amenazó con llevar ráfagas de realismo a la residencia de Olivos. Ningún jefe político debería ignorar que en una semana cobraron enorme fuerza pública dirigentes peronistas como Carlos Reutemann, Felipe Solá o José Manuel de la Sota, todos críticos del kirchnerismo. De la Sota fue quien llegó más lejos con una definición que parece también un ultimátum: El peronismo no permitirá que nadie lo estrelle , asestó públicamente. A su lado estaba Eduardo Duhalde, el más impaciente entre los caudillos peronistas. Duhalde está convencido de que el peronismo debe contener al peronismo, para salvarlo a éste de una crisis terminal en manos de Néstor Kirchner.
El ex presidente ya ha hecho suficientes méritos como para que su esposa le ponga en las manos las dos valijas para que se vaya de Olivos, lo que, según el propio Kirchner, significaría que perdió definitivamente ante la Presidenta. El mismo día que el Gobierno, incluida Cristina Kirchner, se regodeaba con largas reuniones con el influyente subsecretario de Estado norteamericano, Tom Shannon, el ex presidente la desalojaba de la primera página de los diarios y de los principales noticieros de la televisión. Fue cuando Kirchner convocó a sus militantes a enfrentarse en la calle con los simpatizantes del ruralismo, el martes próximo, y cuando le ordenó a Ricardo Jaime la ofensiva final contra los dueños españoles de Aerolíneas Argentinas.
Shannon vino a la Argentina para dar por superada la crisis política por las voluminosas valijas de Antonini Wilson y para tender los puentes imprescindibles con miras a la próxima transición entre dos gobiernos en Washington. No habrá espacio ni tiempo para acuerdos más profundos. Alberto Fernández lo recibió con un largo almuerzo en el comedor presidencial y la Presidenta tomó el té con él durante más de una hora. En el momento en que ellos ordenaban esa dañada relación, otro sector del Gobierno hacía estallar la relación política con España, cuyos líderes han estado siempre muy cerca de los Kirchner.
Muy pocos gobiernos han carecido de una línea estratégica, buena o mala, como el kirchnerismo. Le da lo mismo llamar "basura" a gestiones del gobierno norteamericano que hablar luego cordialmente con uno de sus principales funcionarios. Le es igual pedirle un favor al rey Juan Carlos (que recibió a Cristina en calidad de candidata en su casa de verano y el monarca no hace nunca esas cosas) que echar del país como forajidos a empresarios muy cercanos al rey.
El caso Aerolíneas Argentinas es un ejemplo claro de lo que un gobierno no debe hacer cuando se quiere tener una buena relación con otro gobierno. Hubo un cambio constante en el discurso. El matrimonio presidencial le explicó a Rodríguez Zapatero en noviembre pasado, en Olivos, que los empresarios españoles eran muy buenos y que los sindicatos aeronáuticos eran muy malos. La Presidenta les ratificó su confianza a los empresarios en enero y acordó otra vez en Lima con el jefe del gobierno español, en marzo, encausar el problema de la aerolínea.
Nada de eso se cumplió porque el problema quedó en poder de Ricardo Jaime, que viene amenazando con echar a los españoles de Aerolíneas desde hace mucho tiempo, y conduce el conflicto con el sindicato de los pilotos sentado a su lado. En una reunión cerrada del oficialismo se llegó a levantar una bandera contra los nuevos colonizadores en alusión a los dueños de la compañía, los principales referentes empresariales de España. El canciller Jorge Taiana estaba en Madrid y su gobierno le había informado muy poco.
El canciller no sabía si darles la mano a los colonizadores o, más tarde, si hablar amablemente, como lo hizo, con Shannon, el otrora representante del imperio . Hizo las dos cosas, por las dudas. En el universo kirchnerista nunca sabe dónde está la próxima curva del discurso.
Sobre el fin de semana, Alberto Fernández comenzó una negociación con el ministro de Industria de España, Miguel Sebastián, para acordar una salida negociada y serena de los actuales dueños de la aerolínea. La vicepresidenta del gobierno español, Fernández de la Vega, sinceró la gravedad del problema: es una cuestión bilateral, dijo, y, por lo tanto, diplomática. El problema es que la cuestión siempre vuelve a Jaime, que carece de cualquier credibilidad. Llegó a imitar los métodos de la vieja Unión Soviética: les ordenó a los españoles que hicieran una autocrítica pública y que entregaran la empresa o terminarían en un Gulag. La diplomacia y Jaime nunca se han cruzado en sus vidas.
Guillermo Moreno casi les hace perder a los senadores kirchneristas la ajustada mayoría que dicen tener para aprobar el régimen de retenciones tal como salió de Diputados. Con otro show de Moreno, la batalla estará perdida , reconoció un legislador oficialista. Moreno no se privó de llevar al Senado un karateca de guardia de corps. Pero lo peor fue la arrogancia que usó para describir un país que no es éste.
José Pampuro, Miguel Picchetto y Nicolás Fernández son los senadores kirchneristas que están logrando una estrecha mayoría del oficialismo. No les es fácil: la figura díscola de Reutemann es atractiva para muchos peronistas. Kirchner tampoco los ayuda. Con la inmediata adhesión de D Elía, el ex presidente convocó a un sector social a enfrentar con otro sector social. Kirchner se rodea en los últimos tiempos sólo de personajes como D Elía, Carlos Kunkel o Jaime. La Capital será el martes el escenario de una fractura expuesta de la sociedad. La paz social está en vilo.
En conversaciones periodísticas, Shannon volvió a reclamar seguridad jurídica en la Argentina para las inversiones externas, justo en los días en que se resolvía de la peor manera la inversión española. Los españoles no saben contra cuál empresa hispana seguirá luego el kirchnerismo. ¿Podría haber nuevas inversiones norteamericanas?, se le preguntó a Shannon. Todo depende de la Argentina , respondió. La Argentina no ha salido aún del siglo XX, ensimismada en sus pobres trifulcas, en una especie de conmovedor soliloquio ante el infinito.
La paz social en la Argentina está en vilo
El peronismo es un remolino de sublevaciones al líder. Ningún otro jefe formal del justicialismo perdió tanto poder en tan poco tiempo. Un peronismo clásico, que aspiró siempre a ser homologado por otros partidos del mundo, se está levantando en distritos cruciales del país. Kirchner terminó rodeado por Guillermo Moreno, Luis D Elía y Ricardo Jaime, hombres que son como petardos que estallan bajo las faldas de la clase media.
Una división dramática entre sectores sociales y una ofensiva de empujones y patadas sobre empresas extranjeras, está dejando al kirchnerismo demasiado cerca del chavismo venezolano. Acorralado por la dinámica de la crisis y por la mezquindad de las encuestas, apareció un Kirchner callejero, intimidatorio y rupturista. Lo fue antes, pero en una versión más suave, casi teatral, comparado con las duras constataciones de los días recientes. Su estrategia de empujar sin detenerse ya provocó una implosión del kirchnerismo en Santa Cruz, que expulsó de Río Gallegos al matrimonio presidencial para encerrarlo en la aislada exclusividad de El Calafate. ¿Cuánto hay de esa tendencia al aislamiento del liderazgo en la actual crisis argentina?
No se pueden llevar malas noticias . Un funcionario fue aleccionado de esa manera por otro kirchnerista disciplinado cuando aquél amenazó con llevar ráfagas de realismo a la residencia de Olivos. Ningún jefe político debería ignorar que en una semana cobraron enorme fuerza pública dirigentes peronistas como Carlos Reutemann, Felipe Solá o José Manuel de la Sota, todos críticos del kirchnerismo. De la Sota fue quien llegó más lejos con una definición que parece también un ultimátum: El peronismo no permitirá que nadie lo estrelle , asestó públicamente. A su lado estaba Eduardo Duhalde, el más impaciente entre los caudillos peronistas. Duhalde está convencido de que el peronismo debe contener al peronismo, para salvarlo a éste de una crisis terminal en manos de Néstor Kirchner.
El ex presidente ya ha hecho suficientes méritos como para que su esposa le ponga en las manos las dos valijas para que se vaya de Olivos, lo que, según el propio Kirchner, significaría que perdió definitivamente ante la Presidenta. El mismo día que el Gobierno, incluida Cristina Kirchner, se regodeaba con largas reuniones con el influyente subsecretario de Estado norteamericano, Tom Shannon, el ex presidente la desalojaba de la primera página de los diarios y de los principales noticieros de la televisión. Fue cuando Kirchner convocó a sus militantes a enfrentarse en la calle con los simpatizantes del ruralismo, el martes próximo, y cuando le ordenó a Ricardo Jaime la ofensiva final contra los dueños españoles de Aerolíneas Argentinas.
Shannon vino a la Argentina para dar por superada la crisis política por las voluminosas valijas de Antonini Wilson y para tender los puentes imprescindibles con miras a la próxima transición entre dos gobiernos en Washington. No habrá espacio ni tiempo para acuerdos más profundos. Alberto Fernández lo recibió con un largo almuerzo en el comedor presidencial y la Presidenta tomó el té con él durante más de una hora. En el momento en que ellos ordenaban esa dañada relación, otro sector del Gobierno hacía estallar la relación política con España, cuyos líderes han estado siempre muy cerca de los Kirchner.
Muy pocos gobiernos han carecido de una línea estratégica, buena o mala, como el kirchnerismo. Le da lo mismo llamar "basura" a gestiones del gobierno norteamericano que hablar luego cordialmente con uno de sus principales funcionarios. Le es igual pedirle un favor al rey Juan Carlos (que recibió a Cristina en calidad de candidata en su casa de verano y el monarca no hace nunca esas cosas) que echar del país como forajidos a empresarios muy cercanos al rey.
El caso Aerolíneas Argentinas es un ejemplo claro de lo que un gobierno no debe hacer cuando se quiere tener una buena relación con otro gobierno. Hubo un cambio constante en el discurso. El matrimonio presidencial le explicó a Rodríguez Zapatero en noviembre pasado, en Olivos, que los empresarios españoles eran muy buenos y que los sindicatos aeronáuticos eran muy malos. La Presidenta les ratificó su confianza a los empresarios en enero y acordó otra vez en Lima con el jefe del gobierno español, en marzo, encausar el problema de la aerolínea.
Nada de eso se cumplió porque el problema quedó en poder de Ricardo Jaime, que viene amenazando con echar a los españoles de Aerolíneas desde hace mucho tiempo, y conduce el conflicto con el sindicato de los pilotos sentado a su lado. En una reunión cerrada del oficialismo se llegó a levantar una bandera contra los nuevos colonizadores en alusión a los dueños de la compañía, los principales referentes empresariales de España. El canciller Jorge Taiana estaba en Madrid y su gobierno le había informado muy poco.
El canciller no sabía si darles la mano a los colonizadores o, más tarde, si hablar amablemente, como lo hizo, con Shannon, el otrora representante del imperio . Hizo las dos cosas, por las dudas. En el universo kirchnerista nunca sabe dónde está la próxima curva del discurso.
Sobre el fin de semana, Alberto Fernández comenzó una negociación con el ministro de Industria de España, Miguel Sebastián, para acordar una salida negociada y serena de los actuales dueños de la aerolínea. La vicepresidenta del gobierno español, Fernández de la Vega, sinceró la gravedad del problema: es una cuestión bilateral, dijo, y, por lo tanto, diplomática. El problema es que la cuestión siempre vuelve a Jaime, que carece de cualquier credibilidad. Llegó a imitar los métodos de la vieja Unión Soviética: les ordenó a los españoles que hicieran una autocrítica pública y que entregaran la empresa o terminarían en un Gulag. La diplomacia y Jaime nunca se han cruzado en sus vidas.
Guillermo Moreno casi les hace perder a los senadores kirchneristas la ajustada mayoría que dicen tener para aprobar el régimen de retenciones tal como salió de Diputados. Con otro show de Moreno, la batalla estará perdida , reconoció un legislador oficialista. Moreno no se privó de llevar al Senado un karateca de guardia de corps. Pero lo peor fue la arrogancia que usó para describir un país que no es éste.
José Pampuro, Miguel Picchetto y Nicolás Fernández son los senadores kirchneristas que están logrando una estrecha mayoría del oficialismo. No les es fácil: la figura díscola de Reutemann es atractiva para muchos peronistas. Kirchner tampoco los ayuda. Con la inmediata adhesión de D Elía, el ex presidente convocó a un sector social a enfrentar con otro sector social. Kirchner se rodea en los últimos tiempos sólo de personajes como D Elía, Carlos Kunkel o Jaime. La Capital será el martes el escenario de una fractura expuesta de la sociedad. La paz social está en vilo.
En conversaciones periodísticas, Shannon volvió a reclamar seguridad jurídica en la Argentina para las inversiones externas, justo en los días en que se resolvía de la peor manera la inversión española. Los españoles no saben contra cuál empresa hispana seguirá luego el kirchnerismo. ¿Podría haber nuevas inversiones norteamericanas?, se le preguntó a Shannon. Todo depende de la Argentina , respondió. La Argentina no ha salido aún del siglo XX, ensimismada en sus pobres trifulcas, en una especie de conmovedor soliloquio ante el infinito.
¿DE QUE LADO ESTAS, CHABON?
Nota del periodista Eduardo Aliverti publicada en la edición de hoy del diario Página 12.
La definición
Ya no tiene mayor sentido la discusión en torno de retenciones, compensaciones, toneladas y cualquier vocabulario ad hoc. Todo eso quedará para otro momento, aunque algunas rondas mediáticas sugieran lo contrario. Lo excluyente es una cuestión ideológica y de conducción política en la que está en juego, directamente, la suerte del Gobierno. Y, con ella, la del rumbo que le espera a este país en el mediano plazo, según sea que el kirchnerismo consiga mantenerse en pie o que la derecha parida por acciones propias y ajenas le tuerza el brazo.
Con alguna dosis de ingenuidad podía esperarse que los gauchócratas dejaran pasar el debate y la votación en el Senado, para recién después volver a la carga. Fue al revés y no hay de qué sorprenderse. A medida que el tiempo transcurría y el Gobierno los alimentaba con sus espectaculares errores de comando y comunicación, con una Presidenta decepcionante en términos de liderazgo político, y el esposo cubriendo ese vacío mediante el manoteo de las lealtades que le quedan con su estilo de elefante en bazar, fue cristalino que el movimiento campestre está sacado y dispuesto a ganar como sea. ¿Ganar la eliminación de las retenciones móviles? De ninguna manera. Esa es la base operativa del objetivo terminal, consistente en la destrucción, si humillante mejor, del precepto intervencionista del Estado en las rentas extraordinarias. De eso se trata: cuál sentido, cuál construcción de imaginario se impone más allá, incluso, de las severas contradicciones del Gobierno a la hora de mostrar autoridad moral para imponer su Gran Relato. Aunque en el caso de las exportaciones petroleras el monto de “retención” estatal casi dobla al de las agrarias, el kirchnerismo quedó preso de mostrar que sólo afecta las ganancias gigantescas del “campo”. Porque los gauchócratas ganaron la lid comunicacional en ese sentido, por escándalo, y porque es cierto. Lo que interesa es si, aun cuando permanezca intocada la mayoría de los bloques de la clase dominante, los sectores medios toman como natural y obligatorio que se eche mano al bolsillo de algunos privilegiados supremos; o si adoptan la escala de valores de éstos, reasumiendo la pauta del sultanato menemista: la copa de los ricos sólo alcanzará a los desprotegidos una vez que desborde.
En resumidas cuentas, acá se juega si por obra y gracia de las faltas y desmadres gubernamentales (inflación, talantes conductivos, carencia de planes de desarrollo a largo plazo, impuestos regresivos, injusta distribución de la riqueza, etcéteras) se aceptará que no hay que meterse con “el campo” porque el campo “nos da de comer”. Es sobre ese imaginario simplista y reaccionario que operan los gauchócratas, ayudados (no hay que cansarse de repetirlo) por un Gobierno que paga las consecuencias de haber creído que eran eternos los laureles de la recuperación de 2001/2002. Las pinzas de ambas cosas redundan en la simpatía despertada por el campechanismo bruto y conservador de De Angeli; la Federación Agraria subida a la Rural y viceversa; las sectas de izquierda anudadas con las cuantías oligárquicas; los progres sueltos que con su hibridez sirven de pared para el rebote de Miguens, Llambías y Cía.; los cerebros de teflón que conducen programas periodísticos y noticieros, ordenados por la lógica sistémica de sus patronales corporativas.
El Gobierno está perdiendo. No todavía por goleada. Son peronistas. El manejo del poder por el poder mismo les es constitutivo en su genealogía histórica. La oposición es un mamarracho. Los sectores populares están aún bajo control. Las clases medias enojadas no son unívocas y tampoco comen vidrio sin parar. Pero el kirchnerismo pasó a la defensiva, y en lo inmediato cuenta con la pelea voto a voto en el Senado y en no pasar un papelón cuando se coteje su acto del martes contra el de los campestres. Si pierde la votación en el Senado sufrirá un golpe que no necesariamente lo dejará nocaut. Lo mandará a la lona, eso sí. Y si se levanta será contra las cuerdas. Ganar la votación sería diferente sólo desde el efectismo. Porque después vendrá la Justicia, las rutas o lo que sea. Un escenario de conflicto permanente, que se llama batalla cultural y que es lo que el kirchnerismo está perdiendo, porque pasó a carecer de liderazgo hacia fuera y hacia dentro. No se anima por izquierda y lo acuestan por derecha. Los medios ya comienzan a hablar de la sensatez de Reutemann, el Menem blanco, y son un coro en cadena nacional donde sólo se escuchan o reproducen las voces campestres: porque así son los grandes medios, que invariablemente se abroquelan ante cualquier indicio de mínima amenaza contra el parámetro del botín, y porque no tiene casi a nadie y casi nada que salga a contestar como se debe, aunque sea para caer con las botas puestas. Los flancos que deja el Gobierno son prácticamente inverosímiles. Hay un ministro de Economía que no existe y en el Senado largan al ruedo a Guillermo Moreno, para sostener que la única inflación verdadera es la oficial. ¿Cómo se entiende una vocación suicida de esta naturaleza? La única explicación que se le ocurre al firmante es que esa destreza masoquista está en línea con suponer que la Argentina es Río Gallegos, y que la comunicación no es una herramienta estratégica.
Esta es una sociedad enormemente compleja, vista desde la constitución e intereses de las clases y capas que la componen. No hay otra igual en América latina. No cuentan factores étnicos, no limita con los Estados Unidos, no es un país-continente, no hay militares como factor de poder, no es una estancia extendida pero sin relevancia estratégica, no es una economía del contrabando, no es una foto congelada de oligarquía patricia y brutal con capacidad dirigente. No. En lugar de esos problemas tiene (entre otros, por supuesto, pero no el problema menor) el de una clase media extendida, despedazada en núcleos donde cuentan factores de ingreso, históricos, culturales, urbanos y de disconformismo perpetuo. Comandar ese ajedrez, al que ahora se sumó el nuevo sujeto sojizado de las ciudades y pueblos del interior, es un trabajo insalubre que requiere de liderazgos políticos capaces de licuar la histeria del jamón del sandwich. Están abajo pero su sueño es ser como los de arriba.
Las torpezas o limitaciones ideológicas del kirchnerismo están regalando esa franja, no suficiente pero sí imprescindible para el control del poder. Y salvo una nueva épica más abarcadora y movilizante, que concite entusiasmo, esto puede terminar en Que Vuelva Carlos versión dos mil y pico. Ya no cuentan ni las retenciones ni las toneladas de soja. Lo único que cuenta es si habrá de confundirse al enemigo.
La definición
Ya no tiene mayor sentido la discusión en torno de retenciones, compensaciones, toneladas y cualquier vocabulario ad hoc. Todo eso quedará para otro momento, aunque algunas rondas mediáticas sugieran lo contrario. Lo excluyente es una cuestión ideológica y de conducción política en la que está en juego, directamente, la suerte del Gobierno. Y, con ella, la del rumbo que le espera a este país en el mediano plazo, según sea que el kirchnerismo consiga mantenerse en pie o que la derecha parida por acciones propias y ajenas le tuerza el brazo.
Con alguna dosis de ingenuidad podía esperarse que los gauchócratas dejaran pasar el debate y la votación en el Senado, para recién después volver a la carga. Fue al revés y no hay de qué sorprenderse. A medida que el tiempo transcurría y el Gobierno los alimentaba con sus espectaculares errores de comando y comunicación, con una Presidenta decepcionante en términos de liderazgo político, y el esposo cubriendo ese vacío mediante el manoteo de las lealtades que le quedan con su estilo de elefante en bazar, fue cristalino que el movimiento campestre está sacado y dispuesto a ganar como sea. ¿Ganar la eliminación de las retenciones móviles? De ninguna manera. Esa es la base operativa del objetivo terminal, consistente en la destrucción, si humillante mejor, del precepto intervencionista del Estado en las rentas extraordinarias. De eso se trata: cuál sentido, cuál construcción de imaginario se impone más allá, incluso, de las severas contradicciones del Gobierno a la hora de mostrar autoridad moral para imponer su Gran Relato. Aunque en el caso de las exportaciones petroleras el monto de “retención” estatal casi dobla al de las agrarias, el kirchnerismo quedó preso de mostrar que sólo afecta las ganancias gigantescas del “campo”. Porque los gauchócratas ganaron la lid comunicacional en ese sentido, por escándalo, y porque es cierto. Lo que interesa es si, aun cuando permanezca intocada la mayoría de los bloques de la clase dominante, los sectores medios toman como natural y obligatorio que se eche mano al bolsillo de algunos privilegiados supremos; o si adoptan la escala de valores de éstos, reasumiendo la pauta del sultanato menemista: la copa de los ricos sólo alcanzará a los desprotegidos una vez que desborde.
En resumidas cuentas, acá se juega si por obra y gracia de las faltas y desmadres gubernamentales (inflación, talantes conductivos, carencia de planes de desarrollo a largo plazo, impuestos regresivos, injusta distribución de la riqueza, etcéteras) se aceptará que no hay que meterse con “el campo” porque el campo “nos da de comer”. Es sobre ese imaginario simplista y reaccionario que operan los gauchócratas, ayudados (no hay que cansarse de repetirlo) por un Gobierno que paga las consecuencias de haber creído que eran eternos los laureles de la recuperación de 2001/2002. Las pinzas de ambas cosas redundan en la simpatía despertada por el campechanismo bruto y conservador de De Angeli; la Federación Agraria subida a la Rural y viceversa; las sectas de izquierda anudadas con las cuantías oligárquicas; los progres sueltos que con su hibridez sirven de pared para el rebote de Miguens, Llambías y Cía.; los cerebros de teflón que conducen programas periodísticos y noticieros, ordenados por la lógica sistémica de sus patronales corporativas.
El Gobierno está perdiendo. No todavía por goleada. Son peronistas. El manejo del poder por el poder mismo les es constitutivo en su genealogía histórica. La oposición es un mamarracho. Los sectores populares están aún bajo control. Las clases medias enojadas no son unívocas y tampoco comen vidrio sin parar. Pero el kirchnerismo pasó a la defensiva, y en lo inmediato cuenta con la pelea voto a voto en el Senado y en no pasar un papelón cuando se coteje su acto del martes contra el de los campestres. Si pierde la votación en el Senado sufrirá un golpe que no necesariamente lo dejará nocaut. Lo mandará a la lona, eso sí. Y si se levanta será contra las cuerdas. Ganar la votación sería diferente sólo desde el efectismo. Porque después vendrá la Justicia, las rutas o lo que sea. Un escenario de conflicto permanente, que se llama batalla cultural y que es lo que el kirchnerismo está perdiendo, porque pasó a carecer de liderazgo hacia fuera y hacia dentro. No se anima por izquierda y lo acuestan por derecha. Los medios ya comienzan a hablar de la sensatez de Reutemann, el Menem blanco, y son un coro en cadena nacional donde sólo se escuchan o reproducen las voces campestres: porque así son los grandes medios, que invariablemente se abroquelan ante cualquier indicio de mínima amenaza contra el parámetro del botín, y porque no tiene casi a nadie y casi nada que salga a contestar como se debe, aunque sea para caer con las botas puestas. Los flancos que deja el Gobierno son prácticamente inverosímiles. Hay un ministro de Economía que no existe y en el Senado largan al ruedo a Guillermo Moreno, para sostener que la única inflación verdadera es la oficial. ¿Cómo se entiende una vocación suicida de esta naturaleza? La única explicación que se le ocurre al firmante es que esa destreza masoquista está en línea con suponer que la Argentina es Río Gallegos, y que la comunicación no es una herramienta estratégica.
Esta es una sociedad enormemente compleja, vista desde la constitución e intereses de las clases y capas que la componen. No hay otra igual en América latina. No cuentan factores étnicos, no limita con los Estados Unidos, no es un país-continente, no hay militares como factor de poder, no es una estancia extendida pero sin relevancia estratégica, no es una economía del contrabando, no es una foto congelada de oligarquía patricia y brutal con capacidad dirigente. No. En lugar de esos problemas tiene (entre otros, por supuesto, pero no el problema menor) el de una clase media extendida, despedazada en núcleos donde cuentan factores de ingreso, históricos, culturales, urbanos y de disconformismo perpetuo. Comandar ese ajedrez, al que ahora se sumó el nuevo sujeto sojizado de las ciudades y pueblos del interior, es un trabajo insalubre que requiere de liderazgos políticos capaces de licuar la histeria del jamón del sandwich. Están abajo pero su sueño es ser como los de arriba.
Las torpezas o limitaciones ideológicas del kirchnerismo están regalando esa franja, no suficiente pero sí imprescindible para el control del poder. Y salvo una nueva épica más abarcadora y movilizante, que concite entusiasmo, esto puede terminar en Que Vuelva Carlos versión dos mil y pico. Ya no cuentan ni las retenciones ni las toneladas de soja. Lo único que cuenta es si habrá de confundirse al enemigo.
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